domingo, diciembre 10, 2006













"DESAPARECIDO (Missing)", certera denuncia del golpe de Estado de Pinochet.
El greco-francés Constantin Costa-Gavras es un cineasta curioso,







ya que la mayoría de sus películas, más que hablar de cosas






intimistas, hablan de denuncias políticas, en la que ha denunciado






todo lo denunciable, desde lo que abarca la película que comento






aquí hasta la pasividad del Vaticano durante el Holocausto nazi ó






el racismo de la horrorosa secta Ku Klux Klan en sus más de 35






años de carrera. Con "Z", con la que ganó el Óscar de Película






Extranjera allá por 1969, fue su primer éxito internacional, y






a partir de los años '80 se lanzó a Hollywood con una denuncia






certera y lúcida al golpe de Estado que el 11 de Septiembre de






1973 derrocó a Salvador Allende en Chile y tomó el poder






al tirano Augusto Pinochet, aun de infausto recuerdo para sus






compatriotas.






Aunque en la película no se dice en ningún momento cómo






se llama dicho país, está claro que es Chile, pues se






nombran dos ciudades suyas: Santiago, la capital, y Viña del Mar






. Todo empieza cuando Ed Horman (magistral Jack Lemmon)






llega al país para encontrar a su hijo Charles (John Shea),






desaparecido días después del golpe, con la ayuda de su nuera






Beth (Sissy Spacek). Conectan con la Embajada de los Estados Unidos,






y poco a poco, con gran dolor, descubren que el propio Gobierno






americano estaba involucrado en el golpe de Estado,






en el que no reparaban incluso en asesinar a ciudadanos americanos






para que éste triunfase. Ésta historia es un hecho real, y






el protagonista auténtico llegó a demandar al Gobierno americano






por lo que le ocurrió a su hijo, se encontró con que la Justicia






falló en su contra, considerando el caso "secreto de Estado",






teniendo en cuenta las implicaciones del Gobierno de Richard Nixon en el golpe.






Se plasmó el caso en un libro, escrito por Thomas Hauser,






en el cual se basa el guión.






Filme duro, directo, lúcido, aunque contenido,






pero que Costa-Gavras ha sabido plasmar la crueldad y






sinsentido de las tropas militares chilenas que masacraban






a quien se les ponía por delante y dejaban los cadáveres en la calle largas horas.






Podría ser incluso una metáfora de cualquier dictadura,






sea del signo que sea.






Sobrecogedora la secuencia del depósito de cadáveres,






en donde Lemmon y Spacek buscaban a su pariente,






con cientos de cuerpos por todas partes, incluso por encima de la






claraboya y en las escaleras.






Ó también la escena en el Estadio Nacional,






en donde ellos acudían a buscarlo en






medio de las miles de personas hacinadas en la grada del estadio,






convertido en improvisada cárcel.






Jack Lemmon, en una interpretación muy humana,






demostró un talento para el drama como tenía para la comedia.






Estuvo nominado al Óscar al Mejor Actor, pero Hollywood no






se atrevió a dárselo, ya que allá por 1983 estaba en la Casa






Blanca el inefable Ronald Reagan, que encima tenía un carisma






arrollador entre sus compatriotas (ganó la reelección el año s






iguiente ganando en 49 de los 50 Estados de la Unión), y






cualquier crítica a Regímenes que no fueran comunistas era






contestada por sus partidarios con un boicot encarnizado






(que se lo pregunten a los responsables de la serie televisiva






"Lou Grant", eliminada de la programación por que los "reaganistas"






boicotearon a sus patrocinadores publicitarios).






Pero no obstante, ésta valiente película tuvo éxito y al menos se






llevó el Óscar al Mejor Guión Adaptado.






No nos olvidemos de la gran Sissy Spacek como la sufrida nuera






de Lemmon, que le dan un toque humano al argumento que hace que






nunca parezca maniqueo, pese a la gravedad de lo que denuncia,






no dejando títere con cabeza.






Dice el personaje de Lemmon: "Gracias a Dios, en mi país aun se






puede meter en la cárcel a personas como ustedes".






Desgraciadamente, críticas como éstas en Hollywood sólo






pueden verse, en la mayoría de los casos, cuando es un extranjero






el cineasta, y sobre todo europeo, que no tiene tantos prejuicios






ni tantos miedos como sus colegas estadounidenses






(a no ser que sean como Michael Moore, claro).

1 comentario:

querermirar dijo...

hermana volvoreta...mañana reemprendo el camino de mis miedos...deseame suerte...te quiero muchisimo,
ross

PD: no estaré hasta el sábado a la tarde

PD: reza por tu hermanita

ross