sábado, julio 28, 2007

Algo sobre la Kabbalah

Secuencia de los 72 Nombres de Dios

Destruye tu ego.
Deja de reaccionar
Empieza a ser proactivo
Cambia la manera en que hablas
Cambia la manera en que actúas
Cambia la manera en la que piensas
Comparte.
Comparte de Nuevo.
Aún no estas compartiendo lo suficiente.

¡¿Qué es lo que quieres de mí?!

Pareciera que la Kabbalah enseña que, si queremos ser espirituales,
necesitamos estar trabajándonos y analizándonos y sacudiéndonos
continuamente a nosotros mismos. Pero al mismo tiempo, la Kabbalah nos
enseña a apreciar nuestra santidad, a ver nuestra Luz, a conocer nuestra
grandeza.

¿Cómo es esto?

Nos quiere enseñar que esta es la dualidad en la que tenemos que vivir si
escogemos vivir una vida espiritual. Por un lado, debemos estar siempre
atentos a los signos de nuestros deseos egoístas, egocéntricos. Por el otro
lado, nuestro Creador nos ama y quiere que nosotros amemos esa pureza que
esta incorporada en nuestra alma.

En El Camino de Dios, el Rav Moshe Chaim Luzzatto aclara este concepto
describiendo la naturaleza del hombre.

"Sólo el hombre es puesto entre la perfección y la deficiencia, con el poder
de ganar la perfección. De acuerdo a los sabios, mientras vivamos, tenemos
el potencial de caer."

Es por esto que "ser espiritual" no es tan fácil como uno piensa.
Necesitamos estar en contacto con nuestra pureza y nuestra bajeza al mismo
tiempo. De otra manera, solo vemos una cara de la moneda -todo esta bien- y
nos volvemos propensos a aflojar en nuestro trabajo espiritual. En cambio,
cuando vemos solamente las cosas que no estamos haciendo, nos arriesgamos a
deprimirnos y abandonar el trabajo del todo.

Haz un estimado de donde te encuentras en este punto. Si has estado haciendo
paradas e ignorando el trabajo, haz algo de voluntariado, practica acciones
de compartir incondicionalmente, escanea un pasaje de El Zóhar, pasa un poco
más de tiempo de lo usual meditando en la secuencia de los 72 Nombres (y
repásala a lo largo de la semana).

Y si te encuentras en medio de Ciudad Basura, deja de escuchar las mentiras
que te dices a ti mismo y permite que la voz del Creador hable desde dentro
de ti.

Todo lo mejor, Yehudá
Kabbalah Centre International

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